CINDY SHERMAN
“Tematizando con el 'simple' recurso personal de mostrarse a sí misma, la artista toca cuestiones fundamentales como el papel de las mujeres en la sociedad, el poder masculino, la violencia generalizada, el tema de la identidad en el juego con sus diferentes 'yos', y en fin, la cuestión sobre lo que somos todos los humanos",
"Es una de las pocas artistas que lograron fraguarse en el mundo del arte a un alto nivel".
Desde sus primeras fotografías en blanco y negro hasta sus últimas obras monumentales, esta creadora estadounidense aborda el problema de la existencia humana sin ningún tabú o idea preconcebida.
El título que usted quiera
Más de cien composiciones de Cindy Sherman se exponen bajo el título Untitled Horros que, a pesar de no seguir una línea cronológica definida del que hacer de la autora, proporciona al público la llave necesaria para captar libremente las escenas sobrecogedoras y grotescas que tiene ante sus ojos.
Las fotografías sin título en las que la artista es la protagonista principal, dejan al espectador la posibilidad de armar por él mismo su propia historia y, al mismo tiempo, ponerle a la obra el nombre que mejor convenga.
Claude Cahun (Nantes 1894-1954)
Nacida Lucy Schwob en una familia de la alta burguesía, se educó en Oxford y París —cursó Filosofía y Letras en la Sorbonne— y participó en 1935, junto con Georges Bataille y André Breton en la fundación del grupo Contre-Attaque, de tendencias izquierdistas. A lo largo de su vida fomentó la confusión respecto a su identidad; su seudónimo, Claude, que se aplica en francés tanto a hombres como a mujeres, no era sino una invitación a la provisionalidad de su identidad. No sólo se vestía de hombre o con ropas estrafalarias y exóticas, exhibía el pelo rapado, teñido de rosa o de tonos dorados, sino que adoptaba poses afectadas, incluso afeminadas. Claude Cahun, que también practicó la escritura —poemas, crítica literaria, ensayos, relatos— empleó la inmediatez de la fotografía para socavar la supuesta objetividad de este medio, acentuando el carácter performativo, dinámico y cambiante de las poses con que mostraba su personalidad resbaladiza, en la que los rasgos masculinos y los femeninos se fundían para crear un personaje literario, indeterminado, en una ambigüedad buscada y laboriosamente trabajada. En otras obras aparece como un demonio, un ángel o una mujer ciega guiada por un felino. Realizó también numerosas fotografías en las que componía escenografías de objetos insólitos con planteamientos innovadores. Retrató a Robert Desnos, Jacqueline Breton, Henri Michaux y Sylvia Beach. Ilustró varios libros de Lise Deharme, entre ellos, Le coeur de pic (1937). La exposición presenta unas setenta fotos de la artista que recorren la totalidad de su trayectoria artística, desde sus inicios hasta el final de su vida, incluyendo autorretratos, retratos, cuadros fotográficos, naturalezas muertas, así como documentación sobre su vida y obra.
REFLEXIONES Y REFERENTES ARTISTICOS
Samuel Fosso
Es un fotógrafo camerunés (nacido en 1962 en Kumba) que ha trabajado la mayor parte de su carrera en la República Centroafricana. Su obra utiliza autorretratos que toman la forma de una serie de personajes, a menudo relatando la historia de África.
Utilizo el autorretrato para romper los clichés que tiene el mundo sobre los africanos.
Biografía
Samuel Fosso nació en Kumba, Camerún, cerca de la frontera con Biafra, entonces un estado independiente de facto dentro de Nigeria. Creció en este país vecino hasta que tuvo que huir a Bangui en la República Centroafricana en 1972 a causa de la Guerra Civil de Nigeria.
Allí comenzó a trabajar como asistente de fotógrafo cuando tenía doce años, y un año más tarde como fotógrafo de retratos con su propio estudio en Bangui, Studio Foto Nationale. Inicialmente se hacía autorretratos para terminar los rollos de las películas fotográficas, y las enviaba a sus padres y abuela, que se habían quedado en Nigeria. Al final, la realización de autorretratos se convirtió en un objetivo en sí mismo, y Fosso comienza a tomar conciencia de lo que puede expresar con su cuerpo. Él es la materia prima que, disfrazado y caracterizado, puede transformarse para contar distintos sentimientos y emociones. Poco a poco va evolucionando y pasa de lo más personal a lo social, y más tarde al compromiso histórico, replicando a los líderes africanos.
Por sus autorretratos utilizaba fondos especiales de tela, en frente de los que se vestía con trajes que variaban enormemente: trajes europeos auténticos, trajes típicos africanos, uniformes de la marina, calzoncillos, etc. , pero siempre esbelto y elegante.
En 1994 se dio a conocer en el extranjero al ganar la primera edición de los Encuentros de Fotografía Africanos en Bamako, Malí, el festival de fotografía más importante de África. También ganó premios internacionales, entre ellos el premio Prince Klaussen Den Hague de Holanda en 2001.
En febrero de 2014, en medio de saqueos por violencia sectaria, mientras Fosso estaba en París, su estudio en Bangui, que contenía su archivo completo, fue saqueado. Esto fue descubierto por casualidad por el fotoperiodista Jerome Delay, quien, junto con el también fotoperiodista Marcus Bleasdale, y Peter Bouckaert, Director de Emergencias de Human Rights Watch, rescataron la mayoría de su contenido, que se estima en 20 mil negativos y de 150 a 200 copias, aunque sus cámaras fueron robadas.
Hanna Wilke
Artista norteamericana (Nueva York 1940-1993) pionera en los años setenta de la aproximación feminista al arte y de la lucha por acabar con la inexistencia de la mujer en el ámbito artístico. La muestra acoge 60 obras, en un recorrido que comienza por sus primeros dibujos y esculturas y se adentra en las diferentes técnicas y cuestiones que abordó a lo largo de su trayectoria artística. Wilke se inició en el arte como escultora, técnica que practicó con materiales tradicionales (cerámica) y otros enteramente novedosos (chicle, goma de borrar, látex); pero además abordó con intensidad la performance, la fotografía, el vídeo, la pintura y el dibujo. Criticada e incomprendida por sectores del feminismo más radical de la época, su cuerpo se erigió en el centro de su arte, su biografía personal fue su inspiración artística y su lucha política en el seno del feminismo constituyó el engranaje en el que se articuló su obra. "Exchange Values" (el título, prestado de Marx y utilizado por la artista en una de sus performances, tiene una doble interpretación: "valores de cambio" o el imperativo "cambia de valores") es la primera exposición de Hannah Wilke en España y una de las escasas oportunidades de ver un conjunto amplio de su obra en Europa. La exposición es una producción de ARTIUM que se acompaña de una serie de conferencias y un ciclo de cine independiente que enmarcan el contexto artístico de Hannah Wilke.
Hannah Wilke perteneció a la primera generación de artistas americanas feministas que de manera consciente dedicaron buena parte de sus energías a sacar a la luz su situación de desigualdad o mejor dicho de ausencia en el ámbito social y artístico, dominado por un arraigado discurso patriarcal. En los años setenta, Wilke y otras muchas reivindicaron a través de su arte el reconocimiento de la especificidad de su género y la posición de mujer sujeto frente a la de mujer objeto que había ocupado tradicionalmente en la historia del arte. En ese sentido, la imagen de la vagina se convirtió en un elemento clave en la expresión artística de estas mujeres, un icono que les permitía distanciarse de sus colegas varones y, paralelamente, para rescatar el sexo femenino de su consideración como algo pecaminoso o como mero símbolo de fertilidad.
Este es el contexto en el que se desarrolló el trabajo de Hannah Wilke. Su propio cuerpo, y por extensión su propia vida, se convirtió en el elemento clave que permitió a Wilke abordar asuntos de carácter universal (algunos de ellos de enorme actualidad hoy en día) a lo largo de toda su trayectoria: la defensa de la diversidad cultural, religiosa o étnica, la denuncia tanto de la opresión de la mujer como del fanatismo feminista, la dignidad de la vida humana, el dolor, la enfermedad o la muerte.
Hannah Wilke: So Help Me Hannah, 1979
Hannah Wilke: So Help Me Hannah, 1979
" Hannah Wilke. Exchange Values" se organiza en cuatro grandes ejes temáticos que mantienen asismismo un cierto sentido cronológico. La muestra comienza con sus trabajos iniciales, dibujos y especialmente esculturas en cerámica, látex y chicle. Wilke fue la primera artista que, a finales de los 60, incorporó la iconografía vaginal a sus obras: vaginas creadas conmateriales diversos, de diferentes tamaños, en serie o aisladas, pegadas sobre el suelo, sobre la pared, en postales o fotografías, todas distintas y singulares.
Una segunda estación en la muestra acoge el testimonio de sus performances, vídeos y fotografías, obras en las que Hannah Wilke convierte su cuerpo en el eje de su arte y su principal herramienta de trabajo. Estas obras, consecuencia de la exploración de nuevas formas de expresión como contraposición al mito del genio artístico masculino, corresponden a la vez, al momento de mayor empuje de su compromiso frente al sistema patriarcal vigente. En ellas, Wilke cuestiona, desde la ironía y desde su cuerpo desnudo, el rol social de la mujer y los estereotipos de la belleza y la feminidad ("S.O.S. Starification Object Series"), el fanatismo feminista radical ("Marxism and Art"), la depreciación del trabajo artístico femenino frente al masculino ("So Help Me Hannah"), y el papel de la mujer en la representación artística como objeto pasivo ("I Object").
Testamento vital
En 1978, Hannah Wilke supo que su madre padecía cáncer y abandonó temporalmente su trabajo para cuidar de ella. Su muerte le llevó a presentar en 1984 una exposición en la que, además de rendir homenaje a su madre, Wilke reflexionaba sobre la fragilidad y la vulnerabilidad del ser humano, sobre la fugacidad de la vida, sobre el ciclo sin fin de la existencia. Este es el cuarto hito de la exposición, donde pueden verse fotografías, dibujos y esculturas. Aquí, las esculturas vaginales parecen haberse reproducido, como las células sanas para crear nueva vida o, paradójicamente, como las cancerígenas para acabar con ella.
Lo autobiográfico recorre toda la exposición, y se hace especialmente patente en el cuarto capítulo de "Exchange Values". Pocos años después de la muerte de su madre, Hannah Wilke recibe también un diagóstico de cáncer. Durante los seis años que precedieron a su muerte, Wilke intensificó su actividad artística, en parte como una terapia para sobrellevar el sufrimiento, de donde surge la serie "Intra Venus". Mientras luchaba contra la enfermedad, realizó a diario dibujos de su rostro y sus manos que le ayudaban a comprender la transformación que estaba experimentando, creó esculturas con objetos médicos y realizó más de 3.000 fotografías y 30 horas de grabaciones en vídeo. "Intra Venus" es, de alguna manera, el testamento artístico y vital de Hannah Wilke.
Hannah Wilke: S.O.S.(Curlers),1975 Whitney Museum
Hannah Wilke: S.O.S. (Veil) 1975
Dado que la biografía personal de Wilke tuvo un enorme impacto en el desarrollo de sus obras, ARTIUM ha preparado al final de la exposición una sección documental dedicada a su vida. Fotografías de su vida personal y artística, vídeos, entrevistas e incluso la grabación de una canción de corte feminista realizada Hannah Wilke. El área documental se completa con un amplio dossier de la artista norteamericana.
ARTIUM ha organizado asimismo un ciclo de cine y otro de conferencias con el fin de contextualizar la exposición y las obras de Hannah Wilke. Las artistas Carolee Schneeman y Martha Rosler, feministas que desarrollaron su carrera en la tensa década de los 70, la historiadora del arte Maite Garbayo y la profesora de Historia del Cine Garbiñe Ortega, situarán el entorno, tanto social como creativo, en el que se desarrolló la obra de Wilke. La conferencia de Garbiñe Ortega servirá además de prólogo al ciclo de cine independiente de los años 70, titulado "La ruptura del sueño americano", con una selección de películas que muestran mostrará la crisis social, política y moral de la sociedad americana de una época en la que Hannah Wilke abordaba los mismos temas desde su militancia feminista.